La Universidad de Granada dispone de un nuevo laboratorio capaz de simular cotas de altitud de hasta 6.000-6.500 metros sobre el nivel del mar. Se destinará a amejora de la investigación sobre la hipoxia y su combinación con el ejercicio.
La hipoxia es un estado de deficiencia de oxígeno en la sangre, células y tejidos del organismo, con compromiso de la función de los mismos. Se analizará desde múltiples perspectivas: Rendimiento deportivo, complemento o preparación de estancias en altitud y uso terapéutico. Este laboratorio se encuentra en la Facultad de Ciencias del Deporte.
La cercanía de la ciudad con el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada (CAR), ubicado a 2.320 metros sobre el nivel del mar, permite un tándem exclusivo como complemento a la altitud natural para preparar campamentos en altitud, recordatorio de estancias en altitud, preparación de alpinistas, etc. En el CAR se concentran algunos de los mejores deportistas del mundo y allí trabajan de cara a sus principales objetivos. La altitud a la que se encuentra este centro resulta fundamental.
Las características del laboratorio de la Universidad de Granada, por sus dimensiones, equipamiento, funcionalidad, precisión y seguridad, lo hacen exclusivo en todo el territorio nacional. Su amplitud, 60 m2, le aporta polivalencia y permite una gran movilidad a sus usuarios, amplia variedad de medios para el diseño y desarrollo de programas de entrenamiento y uso simultáneo de grupos reducidos. Pueden emplearlo aquellos deportistas o usuarios interesados de manera regular y cómoda, en reposo o bien con sesiones de ejercicio físico dirigido supervisado.
Esta instalación se ha construido con fondos del Plan de Infraestructura y Equipamiento Científico-Técnico del Subprograma Estatal de Infraestructuras de Investigación y Equipamiento de 2019 - EQC2019-005832-P. El grupo de investigación Análisis y Control del Rendimiento Deportivo (SEJ-438) ha liderado este proyecto, con el apoyo de otros grupos de investigación de la Universidad de Granada, de la Universidad de Barcelona, del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada y del Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada.
Tras casi dos décadas dedicadas a la investigación en hipoxia, conjuntamente con el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada, el grupo de investigación Análisis y Control del Rendimiento Deportivo de la UGR cuenta actualmente con una reconocida trayectoria nacional e internacional en la temática. Gracias también a la creación de esta sinergia, el grupo ha podido estudiar en detalle la utilidad y aplicabilidad de la hipoxia para diferentes objetivos, especialmente la entrenabilidad de la fuerza y la potencia muscular. Por otro lado, las colaboraciones que se establecen con especialistas en medicina y rehabilitación deportiva permitirán abrir nuevas líneas de investigación sobre su uso terapéutico.
Las universidades Rey Juan Carlos y Complutense de Madrid han realizado un estudio en el que alertan de la disminución de la actividad física tras la Educación Primaria, sobre todo entre las mujeres. Han participado más de 27.000 niños y adolecentes.
En el trabajo, publicado en la revista científica “European Journal of Pediatrics”, investigadores de ambas universidades analizaron la cantidad de actividad física llevada a cabo por el alumnado de más de 300 centros educativos de la Comunidad de Madrid. El objetivo era ampliar los conocimientos que se tienen sobre los factores que facilitan la práctica de actividad física moderada y más intensa entre la juventud.
Los resultados revelan que la actividad física "disminuye en los niveles de educación Secundaria y Bachillerato, respecto a la práctica realizada en los cursos de Primaria". La evaluación se basó en las respuestas de los cerca de 27.000 niños y adolescentes que completaron dos modelos de cuestionarios: el internacional de actividad física (IPAQ-SF) y el de regulación de la conducta en el ejercicio (BREQ-3).
El investigador del grupo Hum&QRinHS de la URJC y coautor del estudio, Daniel Bores, explica que "estos cuestionarios tratan de medir la cantidad de actividad física llevada a cabo por estos participantes y su nivel de motivación a la hora de realizarla".
Una vez analizadas las respuestas, se observó que "las chicas resultaron realizar menos actividad física que los chicos, presentando además niveles más bajos de motivación intrínseca, aquella que nace de la propia persona, e integrada, que es la forma más autónoma dentro de la motivación extrínseca".
Bores añade que "estos resultados muestran que los elementos motivadores que nacen del individuo, quien no necesita recompensas externas para aumentar dicha motivación, son los más efectivos a la hora de aumentar los niveles de actividad física moderada y/o vigorosa entre la población infantil y juvenil".
A partir estos datos, el equipo de expertos alerta de la disminución de la actividad física y sugiere que "se promuevan mecanismos que estimulen la práctica de actividad física entre la población infantil y juvenil, particularmente entre las chicas y el estudiantado de Secundaria y de Bachillerato".
El investigador concluye que "estos mecanismos deben estar basados más en la motivación intrínseca que en la extrínseca, proponiendo actividades que supongan un cierto nivel de reto, que aumenten el sentimiento de eficacia en el participante, es decir, la sensación de que se es competente en algo".
Un estudio de la Universidad de Victoria (Canadá) señala que realizar ejercicio al aire libre puede mejorar la salud cognitiva. Los participantes mejoraron las funciones ejecutivas, como la atención, la memoria de trabajo y el control inhibitorio.
Antes de la pandemia del Covid-19, el ejercicio físico al aire libre solo estaba relacionado con el running, el ciclismo y demás actividades que no son posibles de realizar en el interior de gimnasios y clubes. Sin embargo, el cierre de estos espacios de entrenamiento, sumado a la necesidad de las personas de moverse y salir de sus hogares en cuanto les fue permitido, hizo que plazas y parques se convirtieran en gimnasios a cielo abierto.
Según este nuevo trabajo, el entorno en el que se realiza el ejercicio puede ser tan importante como el propio ejercicio. Los autores han descubierto que el tiempo que se pasa en ambientes naturales al aire libre conduce a aumentos en la cognición similares a los que resultan del ejercicio intenso. Por lo tanto, los beneficios tanto del ejercicio como de la exposición a la naturaleza sugieren un impacto aditivo en la función cerebral cuando se combinan ambos factores.
Los investigadores de la Universidad de Victoria se preguntaron cuál es la interacción entre el ejercicio agudo y el entorno en la cognición, y para responder a esta pregunta utilizaron electroencefalografía para sondear la función cognitiva antes y después de caminatas breves en interiores y exteriores en los 30 participantes del trabajo.
Katherine Boere señala que “nuestros resultados demuestran un rendimiento mejorado y un aumento en la amplitud del P300, una respuesta neuronal relacionada con eventos comúnmente asociados con la atención y la memoria de trabajo, después de una caminata de 15 minutos al aire libre. Un resultado que no se ve después de una caminata de 15 minutos en el interior. Es importante destacar que este hallazgo indica que el entorno puede desempeñar un papel más importante en el aumento de la función cognitiva, como la atención”.
Para la científica, “con la creciente urbanización del mundo y el aumento asociado del tiempo sedentario en interiores, una comprensión más profunda de cómo estos factores interactúan e influyen en la cognición puede ser fundamental para combatir los efectos adversos para la salud”.
Estudios anteriores habían aportado abundante información acerca de que la actividad física puede reducir el riesgo de diversas enfermedades neurológicas y proteger el cerebro de los efectos perjudiciales del envejecimiento. Los modelos animales se centraron principalmente en los efectos del ejercicio a largo plazo (es decir, semanas o meses de mayor ejercicio) sobre la función del hipocampo, con especial énfasis en la neurogénesis del hipocampo adulto inducida por el ejercicio y el aprendizaje y la memoria dependientes del hipocampo.
En el ser humano, lo que se vio es que además de mejorar la cognición en niños y adultos sanos, estos efectos a largo plazo del ejercicio son de particular interés por su posible papel en la mejora de la función cognitiva durante el envejecimiento.
A medida que las personas envejecen, el deterioro cognitivo, aunque no es inevitable, es un hecho común que resulta del proceso de neurodegeneración. Ahora, la nueva evidencia respalda la suposición de que hacer ejercicio al aire libre en entornos naturales produce más beneficios para el cerebro que hacer ejercicio en interiores. Sin embargo, los hallazgos no están claros para duraciones de ejercicio agudo de menos de 20 minutos. Esto planteó a los investigadores la pregunta acerca de cómo influye el entorno en la función cognitiva durante un breve período de ejercicio.
En términos de cognición, se vio que el ejercicio intenso al aire libre mejora principalmente las funciones ejecutivas que dependen de la corteza prefrontal, como la atención, la memoria de trabajo y el control inhibitorio.
Investigadores de la Universidad de Varsovia han realizado un estudio en el que señalan que aumentar la actividad física diaria en los niños se asocia con un menor riesgo de infecciones del tracto respiratorio superior, como el resfriado común.
Los investigadores Wojciech Feleszko y Katarzyna Ostrzyzek-Przezdziecka midieron los niveles de actividad física y los síntomas de infecciones del tracto respiratorio superior de niños de entre cuatro y siete años en la región de la ciudad de Varsovia entre 2018 y 2019.
Los participantes llevaron un brazalete podómetro las 24 horas del día durante 40 jornadas para medir sus niveles de actividad y la duración del sueño. Los padres informaron sobre los síntomas de infecciones del tracto respiratorio superior de sus hijos (como tos o estornudos) mediante cuestionarios diarios durante 60 días.
Mediante un segundo cuestionario, los padres informaron sobre las vacunas de sus hijos, su participación en actividades deportivas, si tenían hermanos y su exposición al tabaco y al pelo de animales domésticos.
Los autores descubrieron que, a medida que aumentaba en 1.000 el número medio diario de pasos dados por los niños durante el periodo de estudio, disminuía en una media de 4,1 el número de días en que presentaban síntomas de infecciones de las vías respiratorias superiores.
Además, los niños que practicaban tres o más horas de deporte a la semana tendían a experimentar menos días con síntomas de infección de las vías respiratorias que los que no practicaban deporte con regularidad.
Los mayores niveles de actividad al inicio del trabajo se asociaron con menos días con síntomas de infección de las vías respiratorias durante las seis semanas siguientes. Entre los 47 niños cuya media diaria de pasos fue de 5.668 durante las dos primeras semanas, el número combinado de días durante las seis semanas siguientes en que estos niños experimentaron síntomas de infección de las vías respiratorias superiores fue de 947.
Sin embargo, entre los 47 niños cuyo promedio inicial de pasos diarios fue de 9.368, el número combinado de días durante las seis semanas siguientes en que estos niños experimentaron síntomas respiratorios fue de 724.
Los investigadores de la Universidad de Varsovia no identificaron asociaciones entre los síntomas de infección de las vías respiratorias superiores y la duración del sueño, los hermanos, las vacunas o la exposición al pelo de animales domésticos o al tabaco.
Las conclusiones señalan que un mayor nivel de actividad física podría ayudar a reducir el riesgo de infección en los niños al reducir los niveles de citocinas inflamatorias (asociadas a la inflamación crónica y la enfermedad) y promover respuestas inmunitarias en las que participen células T colaboradoras.
También sugieren que los músculos esqueléticos podrían liberar pequeñas vesículas extracelulares que modulan las respuestas inmunitarias tras el ejercicio. Sin embargo, advierten de que se necesitan más estudios para investigar estos posibles mecanismos en los niños.
Por último, añaden que el carácter observacional de su informe no permite extraer conclusiones sobre una relación causal entre los niveles de actividad física y la susceptibilidad a las infecciones de las vías respiratorias superiores.
La Universidad de Granada ha realizado un estudio en el que señalan que la estimulación eléctrica del cuerpo ayuda a quemar calorías y podría ser una alternativa útil al ejercicio cuando no se disponga de tiempo o se tiene una movilidad reducida.
La falta de tiempo es uno de los principales problemas que impide a la sociedad hacer ejercicio. Ante ello, investigadores de la Universidad de Granada han probado que la electroestimulación del cuerpo aumenta la intensidad del entrenamiento y reduce el tiempo necesario para obtener beneficios similares o incluso mejores que los del ejercicio convencional. Esta tecnología funciona gracias a un traje y una aplicación móvil que producen una contracción involuntaria en distintas partes del cuerpo: pecho, espalda, abdomen, brazos, etc.
Se trata de una herramienta que fue demonizada a principios de 2010 por la mala praxis llevada a cabo, pero que puede ayudar a reducir los tiempos de entrenamiento y a motivar a la población a hacer ejercicio.
El investigador del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud de la UGR (iMUDS) Unai Pérez de Arrilucea, explica que “el riesgo que conlleva este tipo de entrenamiento es que, al fin y al cabo, es una tecnología que se basa en la transmisión de corriente eléctrica al organismo y que, mal utilizada, puede ser peligrosa. Sin embargo, siempre y cuando sea utilizada por personal cualificado no debe haber problema alguno”.
Los científicos del iMUDS consideran la electroestimulación como una alternativa eficaz para elevar el número de calorías que se consumen tanto en reposo como durante el ejercicio. El autor señala que “esto puede ser de gran interés para personas con extrema obesidad, que suelen reportar problemas y dolores durante el ejercicio, o para personas con movilidad reducida”. Mantener la musculatura activa y unos niveles medios de actividad física es necesario para conservar una buena salud. De cara a este fin, el estudio demuestra que la electroestimulación ayuda.
Se realizaron experimentos con diez hombres sanos y físicamente activos. El objetivo fue comprobar si las distintas formas de aplicación de la corriente eléctrica ofrecen diferentes resultados. Compararon si aplicando un tipo de electroestimulación se obtiene más o menos beneficios que aplicando otro tipo de electroestimulación: “Es como si comparamos levantar diez kg 20 veces con hacerlo con 20 kg diez veces”. Los participantes acudieron en dos ocasiones al laboratorio, en las cuales se hizo una comparativa con los distintos tipos de electroestimulación tanto en reposo (tumbados) como caminando.
Quienes tomaron parte en el estudio estuvieron conectados con una mascarilla a un analizador de gases que mide el oxígeno que se consume y el dióxido de carbono que se produce. A través de unas fórmulas matemáticas, los científicos obtuvieron el número de calorías que se queman con ese determinado ejercicio.
Pérez de Arrilucea subraya que “el resultado sorprendente es que, estando tumbados y con la electroestimulación colocada, las personas han quemado 604% más de calorías que estando tumbados sin nada. Y, además, el aumento que han tenido en el número de caloría equivale a estar caminando a una intensidad moderada”. Es decir, el trabajo evidencia que, en una situación aguda, estar tumbado con la electroestimulación colocada equivale a estar caminando.
Sin embargo, el científico añade que “la electroestimulación experimentada era de alta intensidad y que las personas han alcanzado valores muy elevados de frecuencia cardiaca. Por otro lado, también confirmamos que cuando estamos caminando la aplicación de electroestimulación puede elevar el consumo de calorías un 44%”.
Resum d'alguns esdeveniments que s'han celebrat a Blanes durant l'hivern (gener - febrer - març):